miércoles, 19 de marzo de 2008

MUJERES

por Margarita Barbáchano

Un grupo de amigas están dispuestas a lanzar en las próximas elecciones un partido de mujeres. Así como suena. Todavía no han decidido el nombre, aunque no sea lo de menos; pero tienen claro que debe ser radical, femenino y feminista. El objetivo: mujeres al poder en todos los órdenes de la vida. Y con los hombres apoyando la candidatura, que no es excluyente el tema. Estas amigas mías son divertidas, ocurrentes, inteligentes y muy preparadas. Tienen pensado hasta el himno que sonaría en los actos. Como sintonía de campaña han elegido My way de Sinatra , que es todo un manifiesto de intenciones y gusta a todo el mundo. Quieren ser influyentes y competentes en educación, sanidad o política exterior, y que su voz se oiga –y se entienda- cuando se habla de economía. Con autoridad, porque lo mismo saben lo que cuesta un kilo de tomate Raf que cómo va el índice Down Jones y su repercusión en los mercados bursátiles.
Al principio, cuando les oí hablar del proyecto me resultó algo extravagante. ¡Un partido político de mujeres! en pleno siglo XXI, pero a medida que se desarrollaba la competición electoral veía claro sus posibilidades de futuro. Es curioso que en este país desde que Lidia Falcón fundara en 1996 la Confederación de Organizaciones Feministas del Estado Español –con escaso éxito- ya no surgió proyecto alguno liderado por mujeres. En once años han cambiado muchas cosas. Tanto han cambiado que en estos tiempos convulsos todavía hay hombres que no aceptan esa pérdida de poder patriarcal y las matan porque no soportan los cambios. En pleno proceso evolutivo es el precio que hay que pagar en la conquista de la igualdad.
Las mujeres están por todas partes y son muchas. Los autobuses en hora punta, temprano por la mañana, están llenos de mujeres que van al trabajo y ya han dejado todo preparado en sus casas. Las universidades están plagadas de chicas con buenas notas. En política ocupan sus puestos. En las empresas suelen ser jefas excelentes. Pero si uno se fija cuando va por la calle siempre verá que son las mujeres las que acarrean las malditas bolsas de la compra, una en cada mano. Ahora Hillary Clinton ofrece a Obama que el que pierda sea vicepresidente. Para ir juntos, para ganar. Todo un detalle de sentido común al final de la carrera.
A lo mejor la ocurrencia de mis amigas coge fondo y fuerza y en las próximas elecciones la arman a su manera.

(Publicado en Heraldo de Aragón el 12 de marzo 2008)

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